EL TERROR REINA EN SALTA "LA LINDA"
El Familiar.
En las profundidades de los grandes ingenios azucareros del norte salteño, la prosperidad no se le pide a Dios, se le negocia al Diablo.
"El Familiar" o también conocido como Sulpay o El Tío, no es un fantasma; es un contrato vivo, un pacto realizado a cambio de prosperidad, poder, dinero e incluso en algunos casos fama. Se lo describe como un perro de proporciones imposibles, negro como el petróleo, ojos rojos como el carmesí que brillan como brasas encendidas y se lo oye arrastrando cadenas pesadas que resuenan a cada paso que da. No ladra, solo respira con una profundidad que hace temblar las chapas.
Cuando el hambre del Familiar despierta, alguien desaparece, y el silencio de los pasillos es la única respuesta oficial.
Se dice que los fundadores de estas tierras, para asegurar que la molienda nunca se detuviera, entregaron el alma de sus trabajadores a esta bestia que habita en los sótanos o en los túneles de las calderas.
"Mi abuelo me decía que el patrón nunca entraba solo a los galpones del fondo. Siempre llevaba un látigo con mango de plata y un rosario negro. Una noche, un peón nuevo entró a buscar herramientas y nunca salió. Al día siguiente, el dueño apareció con botas nuevas y la molienda fue la mejor en años. En el pueblo decían que el perro negro de ojos como brasas ya había almorzado." — Testimonio de un antiguo zafrero, General Güemes.
Quienes afirman haberlo visto de lejos dicen que sintieron el aire a su alrededor volverse espeso y caliente, y que el único modo de escapar de su mandíbula es portar una cruz de plata bendecida, aunque afirman que el miedo suele paralizar a cualquiera incluso antes de que pueda recordar sus oraciones.
Cuando el Familiar te marca como su próxima victima, la salvación es un lujo que nadie puede pagar... Rezá, pero solo para que el final sea rápido.
El Ucumar.
Ucumar... es una criatura humanoide cubierta de un pelaje oscuro y denso, con una fuerza capaz de arrancar arboles desde su raíz.
En las profundidades de la selva de montaña salteña, donde la humedad espesa invade los troncos y la niebla borra los senderos, el hombre es solo un intruso ya que este es el dominio de esta bestia.
No es un animal pero se encuentra despojado totalmente de humanidad, se lo conoce como el eslabón perdido que la selva salteña se trago hace muchos siglos.
"Fuimos con mis primos a pescar monte adentro, más allá de Metán. Acampamos cerca de una quebrada y, a eso de las tres de la mañana, algo empezó a tirar piedras contra la carpa. Eran piedras grandes. Salí con la linterna y lo que vi no me lo olvido más: una mole de casi dos metros, encorvada, con ojos redondos que reflejaban la luz como los de un gato, pero con una cara que parecía la de un hombre muy viejo y furioso. Emitió un alarido que te hacía vibrar los huesos del pecho. Nos subimos a la camioneta y arrancamos entre las ramas; sentíamos los golpes de sus manos contra la chapa. Al llegar al pueblo, vimos que la puerta trasera tenía marcas de garras que habían atravesado el metal." — Testimonio de un residente de la zona sur de Salta.
El Ucumar es tremendamente territorial y agresivo. Se dice que ha raptado mujeres y niños para llevarlos a su madriguera que se encuentra en lo alto de los cerros, de donde ya nadie regresa...
Si escuchás un grito gutural que parece venir de todas direcciones a la vez, no busques el origen. Corre hacia el claro más cercano y rogá porque no te atrape, aun que siendo sinceros, una vez que escuchás su alarido sobre tu cabeza, la selva ya decidió tragarte. Nadie vuelve de su cueva.
La Viuda.
Las rutas de Salta son conocidas como hermosas por sus preciosos paisajes, pero cuando comienza a descender el sol los caminos se transforman en trampas mortales.
La viuda, una mujer que mantiene un luto riguroso, con un velo que oculta por completo su rostro es el terror de los camioneros y viajeros solitarios. Se encuentra siempre parada en el lugar más peligroso de una curva o en la entrada de un puente. Su aparición suele venir acompañada de un fallo eléctrico en el vehículo: las luces parpadean, la radio emite estática y el motor empieza a fallar.
"Venia bajando la Cuesta del Obispo con el camión cargado. Era una noche cerrada, de esas donde la luz de los faros parece que no avanza. De golpe, la vi a ella. Estaba ahí, parada en la banquina, bajo la lluvia. Por lástima, frené y le abrí la puerta; ella subió sin decir palabra. El perfume a jazmines de cementerio inundó la cabina. Le pregunté a dónde iba, pero solo señaló hacia el abismo. Cuando miré de reojo, el velo se le corrió: no había piel, solo un cráneo seco con unos ojos rojos que se reían de mí. El volante se puso duro y sentí que unas manos heladas me apretaban el cuello. Desperté horas después con el camión al borde del barranco y la marca de unos dedos negros quemada en mi camisa." — Relato de un camionero de larga distancia.
La Viuda busca venganza eterna contra los hombres debido a su tragedia sufrida en vida, o simplemente busca una compañía que aminore su eterna soledad.
El consejo de los viejos es nunca mirar por el espejo retrovisor si sentís un frío repentino en el asiento trasero; si lográs llegar a un paraje habitado sin cruzar mirada con ella, quizás La Viuda te deje vivir para contarlo...
Salta nos ha demostrado que detrás de sus cerros perfectos, la tierra late con un hambre muy antiguo. Hoy, las sombras de la 'Linda' se quedan con ustedes.
¿Alguna vez viste algo inexplicable en los cerros o sentiste que el monte se quedaba mudo? Dejá tu testimonio en los comentarios, en Umbra, cada vivencia es una pieza más de este mapa del horror.
Pero el viaje no se detiene acá, ya estamos en dirigiéndonos a tres nuevas historias que les van a helar la sangre.
Mantengan la luz encendida y los ojos abiertos.
El próximo destino ya nos está esperando en la penumbra.


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